Los pueblos son el epicentro de la vida y del futuro, fundamentales para la economía, el empleo y bienestar de todos. Representan un campo de oportunidades para pequeños y grandes emprendedores en busca de un presente y un nuevo porvenir lleno de oportunidades.

Esta es la esencia que queremos transmitir a través de los premios “Pueblos con futuro”, en colaboración con la plataforma ‘Vente a vivir a un pueblo, un homenaje al incansable esfuerzo por revitalizar estas zonas. Hemos celebrado una nueva edición de estos galardones en Salamanca para reconocer a Aldeadávila, Ciudad Rodrigo, Saucelle y Villarino de los Aires. El acto se celebró en Villarino de los Aires y consistió en la entrega de galardones y un coloquio sobre el futuro de los pueblos. En él participaron los alcaldes premiados, la directora del proyecto fotovoltaico Villarino de Iberdrola, Nuria Sánchez Bogajo y cuatro emprendedores de la zona: Diana Alonso (propietaria del hotel Centro de las Arribes en Aldeadávila), Laura Martín (electromecánica Josmar dedicada al tendido subterráneo de muy alta tensión), Alberto Martín (Gerente y fundador de excavaciones Villarino) Jesús Martín Criado (propietario y promotor de los alojamientos turísticos del Refugio de las Arribes).

El anfitrión de este pueblo, el alcalde de Villarino, Julián Martin tiene claro que , «los pueblos son una tierra de oportunidades, se vive con mucha calidad, hay servicios públicos y nos lo tenemos que creer todos». Todos los alcaldes han agradecido los reconocimientos y han coincidido en subrayar que las renovables se presentan como fundamentales para impulsar la autonomía energética en nuestro país y luchar contra el cambio climático.

Uno de los jóvenes emprendedores, Diana Alonso de tan solo 23 años se ha dado cuenta de que en un pueblo se vive y se trabaja mejor «nunca he tenido problema en vivir en un pueblo, y en un pueblo es donde mejor se vive. En Aldeadavila hay de todo. Me ha ofrecido la oportunidad de crear mi propio negocio que en una ciudad no puedo tener». Por su parte, Alberto decidió probar suerte en esta tierra y es la viva imagen de que aquí se puede desarrollar un proyecto personal y profesional con garantías de éxito, partiendo de lo más básico “vine con una mano delante y otra detrás”. Su empresa de excavaciones lleva 4 años funcionando y cada vez le va mejor.

Jesús Martín Criado, es otro de esos jóvenes que apuesta por los pueblos. A sus 28 años ha decidido centrarse en otro de los potenciales que ofrece esta región: su riqueza natural y paisajística y por eso se ha dedicado en Villarino de los Aires a gestionar alojamientos turísticos, «el negocio prospera y estoy pensando en ampliar». Por último, Laura Martín, representante de la empresa Electromecánica Josmar compartió las claves del éxito del negocio y animó a las personas a establecerse en un pueblo para formar una familia «el futuro reside en los pueblos» aseguró.

Las renovables, un pilar fundamental para el mundo rural

La apuesta de Iberdrola por las energías limpias comenzó precisamente con la construcción de los Saltos del Duero y, después de más de un siglo, ese compromiso se ha hecho aún mayor, como lo demuestra el hecho de que la empresa sea en la actualidad un líder mundial en energía eólica. El compromiso de Iberdrola con Castilla y León debe enmarcarse en la profunda vinculación de la compañía con esta tierra, en la que nació hace ya más de 110 años y donde lleva caminando desde entonces por la senda de las energías sostenibles desde un punto de vista medioambiental y económico.

En el coloquio también se ha sumado la directora del proyecto fotovoltaico Villarino de Iberdrola, Nuria Sánchez Bogajo, quien ha expuesto que proyectos renovables como estos «conviven con la agricultura y la ganadería respetando el entorno y el medio ambiente, algo fundamental para Iberdrola, al mismo tiempo que impulsan el empleo local».

La planta fotovoltaica de Villarino -50 MW- genera energía limpia suficiente para abastecer a una población equivalente a 27.000 hogares y evita la emisión a la atmósfera de 12.000 toneladas de CO₂ al año. El proyecto, que ha supuesto una inversión de más de 33 millones de euros, ha contado con un importante componente local, lo que contribuye a la dinamización de la economía y el empleo en la zona. 

En definitiva, podemos combatir la despoblación y establecer cimientos para un futuro sostenible en las zonas rurales. Nuestros pueblos tienen un potencial enorme y una gran futuro, y pueden seguir contando con nosotros. Cada vez es más necesario recurrir a fuentes de energía renovables y los pueblos son un indispensable aliado para recorrer el camino hacia un porvenir mejor y seguir construyendo la energía del futuro con la que ganamos todos.

 

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