Ayuda es algo que nunca sobra. Siempre hay alguien más vulnerable al que tender una mano,  aunque sea en la distancia. Ante la repentina llegada del coronavirus, han surgido nuevas necesidades en las que nuestros voluntarios han querido colaborar desde sus casas.

Agrupados bajo el programa ‘Voluntarios frente a la COVID-19′, más de 1.000 voluntarios se han puesto en marcha participando en 20 proyectos. ¿En qué consisten? Los hay quienes han decidido aportar su granito de arena fabricando mascarillas y máscaras protectoras que tanta falta hacen en estos momentos; también quienes han enviado en forma de carta virtual su cariño y compañía a ancianos en residencias; quienes han donado sus dispositivos electrónicos para que los que están aislados encuentren así una plataforma para conectarse con sus familiares; quienes acompañan telefónicamente a personas con discapacidad o enfermedad mental; o quienes ejercen de cuenta-cuentos para niños y adultos con discapacidad intelectual.

Mascarillas especiales

A su vez, surgen nuevos problemas a resolver, como puede ser el uso de mascarillas por personas sordas. Para ello, en colaboración con la Fundación para el Fomento del Desarrollo y la Integración (FDI), hemos puesto en marcha un proyecto inclusivo para la fabricación de mascarillas accesibles para personas sordas, que permiten la lectura labiofacial o, lo que es lo mismo, la comunicación. Los empleados que se inscriben como voluntarios reciben en su casa el material junto a unas instrucciones para su confección, después, una vez fabricadas y guardadas herméticamente en una bolsa, son recogidas y distribuidas entre la población sorda.

También se están fabricando máscaras protectoras con impresoras 3D y mascarillas faciales que se han distribuido a hospitales, residencias de ancianos y residencias para personas con discapacidad intelectual.

Compañía en la distancia

Aparte de estas iniciativas en las que colaboran nuestros voluntarios en tiempos de coronavirus junto con sus familias, están enviando mensajes, dibujos y cartas de ánimo y agradecimiento al personal sanitario que está haciendo frente a la crisis desde los distintos hospitales y centros sanitarios de España.

Otro de los proyectos de nuestros voluntarios es el de Sonrisas frente al Coronavirus, que consiste en enviar cartas vía e-mail a las distintas residencias de España. En los centros, dichos correos electrónicos se imprimen y entregan a los ancianos, como cartas tradicionales. Además, el personal interno les ayuda a responder a los voluntarios y así establecer una correspondencia habitual. Y, cuando la situación se normalice, está previsto organizar visitas para que nuestros voluntarios puedan conocer en persona a los ancianos con los que se han carteado.

Equipos informáticos para los niños vulnerables

Por parte de nuestra Fundación en España, se ha entregado medio centenar de equipos informáticos a familias de niños vulnerables para que los menores puedan continuar su proceso de aprendizaje a pesar del confinamiento decretado por la pandemia del coronavirus. Los equipos han sido donados a jóvenes del Colegio San Ildefonso de Madrid y a menores que acuden a la Parroquia San Juan de Dios de Vallecas, a los que también se les ha ofrecido el apoyo del Programa de Voluntariado de Iberdrola para recibir formación complementaria.

Y, en el ámbito económico, hemos puesto en marcha una campaña de donaciones a través de la organización Aldeas Infantiles, dirigida a las familias más desfavorecidas con menores a su cargo. Porque si algo tenemos claro es que #EsteVirusLoParamosUnidos.

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