“He aprendido que la vida hay que valorarla y que la responsabilidad de vivir mejor o peor es tuya, es una cuestión de actitud”. Víctor y Ana Lucía, dos empleados ciegos que trabajan en nuestra empresa, lo tienen claro. Son dos ejemplos que derriban los tabúes y mitos sobre las personas invidentes, demostrando que la plena inclusión en la sociedad de una persona con este tipo de discapacidad es posible.

Crear un entorno inclusivo para las personas con algún tipo de discapacidad, respetando la diversidad y evitando cualquier tipo de discriminación, es un compromiso claro de nuestra empresa. Un ejemplo de la política de inclusión laboral de Iberdrola es la contratación de la empresa Ilunion, de la Fundación ONCE, cuya misión es generar empleo de calidad para las personas con discapacidad.

Al principio es muy duro, cuesta y mucho; luego, no te queda otra opción que acostumbrarte. Nunca se supera al 100%, pero intento vivir con ello de la mejor manera posible”, nos dice Víctor, que perdió la vista casi por completo a los 15 años.

También nos cuenta que su jornada laboral no es distinta a la que tiene cualquier otro empleado. “Trabajo en la centralita telefónica y transferimos llamadas al personal que lo solicite. Tenemos un ordenador con síntesis de voz, y lector de pantalla, que nos lee por voz la información que le solicitamos. Llevamos dos auriculares, uno para responder a las llamadas y otro para escuchar la información que nos transmite el ordenador. Estoy encantado, los compañeros son muy amables, la gente me ayuda y estoy muy a gusto”.

Ana Lucía, por su parte, es ciega de nacimiento. Trabaja atendiendo llamadas en el 012 y hace sustituciones en la centralita de Iberdrola a través de Ilunion. Originaria de República dominicana, llegó a España con 18 años, se casó y es madre de un niño. Igual que Víctor, se apoya en la tecnología para su trabajo y para realizar tareas cotidianas. Aunque reconoce que aún hay problemas de accesibilidad y numerosos obstáculos en su día a día, no pretende que el mundo se adapte a ella, sino que es ella quien se adapta al mundo.

Tanto Víctor como Ana Lucía son muy deportistas. Víctor es muy futbolero, entrena cuatro veces a la semana, dos horas al día, y juega en la Liga Nacional de Fútbol Sala para ciegos. Ana Lucía corre maratones y hace expediciones de montaña. Fue la primera chica ciega en participar en el maratón de Zahara en el año 2016 y, actualmente, se está preparando para correr la maratón de Rio de Janeiro, el 23 de junio de 2019.

A pesar de los avances, aún queda mucho por conseguir y todavía falta concienciación por parte de la sociedad para impulsar una mayor inclusión laboral. Ambos coinciden en que al final todos somos iguales, aunque hagamos las cosas de diferente manera. Muchas gracias a ambos por formar parte de la familia Iberdrola y por demostrarnos cada día que hay que seguir derribando barreras para hacer un mundo mejor para todos.

Artículo escrito por María Morillo, compañera de la Dirección de Servicios Jurídicos de Iberdrola

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